La mayoría de pymes no necesitan “aprender a programar IA”. Necesitan que cuando alguien rellena un formulario, el dato llegue al sitio correcto, que un recordatorio salga solo, o que un informe semanal se arme sin copiar y pegar durante media hora.
Nosotros mapeamos esos puntos de fricción en una reunión. Luego montamos flujos con herramientas visuales y nuestras plataformas, enlazando CRM, email, WhatsApp, Google Sheets o lo que ya tengáis. Si una herramienta no tiene conector, buscamos alternativa realista — no prometemos magia.
La IA entra donde aporta: clasificar mensajes, redactar borradores, resumir conversaciones, alertar cuando un lead lleva dos días sin respuesta. Siempre con revisión humana en lo sensible (precios, contratos, quejas).
Clientes del Campo de Gibraltar suelen empezar por un solo flujo — el que más rabia da — y escalar cuando ven el ahorro. Eso es más sano que un proyecto de seis meses que nadie usa.